Cabeza logo

header ads

La Ambición y el Fraude en las Pensiones

 


La Ambición y el Fraude en las Pensiones

Un Análisis Detallado de los Riesgos en el Sistema Mexicano

Rodolfo Herrera Charolet

La ambición humana, esa fuerza impulsora que a menudo busca atajos hacia la prosperidad, puede convertirse en un terreno fértil para el engaño y el fraude. En México, este fenómeno se manifiesta de manera particularmente cruda en el ámbito de las pensiones y jubilaciones, donde miles de trabajadores, motivados por el deseo de una vejez digna y holgada, caen en las redes de promotores inescrupulosos.

Estos "gestores" prometen pensiones elevadas, superiores a las que legalmente corresponden, explotando la complejidad del sistema de seguridad social y la falta de información de los aspirantes a jubilados. El resultado es devastador: los afectados no solo pierden dinero, sino que arriesgan su patrimonio acumulado en fondos de ahorro para el retiro (AFORE) y, en última instancia, su estabilidad financiera futura.

Este texto explora en profundidad cómo opera este esquema fraudulento, fundamentado en normativas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), datos estadísticos y casos reales, con el objetivo de alertar y educar a los lectores sobre los riesgos inherentes.

Para comprender el problema, es esencial desglosar el sistema de pensiones en México.

El régimen de jubilaciones del IMSS se divide principalmente en dos leyes: la de 1973 (conocida como Ley 73) y la de 1997 (Ley 97).

La Ley 73 aplica a trabajadores que comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997, ofreciendo pensiones definidas basadas en un porcentaje del salario promedio de las últimas 250 semanas cotizadas (aproximadamente cinco años).

Bajo esta modalidad, la pensión puede oscilar entre el 60% y el 100% del salario base, dependiendo del número de semanas cotizadas (mínimo 500 para cesantía en edad avanzada a partir de los 60 años, o 1,250 para vejez a los 65).

En contraste, la Ley 97, para cotizantes posteriores, introduce el sistema de AFORE, donde la pensión depende de los ahorros acumulados en cuentas individuales administradas por entidades privadas, complementados con aportaciones obligatorias del trabajador, patrón y gobierno.

Aquí entra en juego la Modalidad 40 del IMSS, un mecanismo legal pero frecuentemente malinterpretado y explotado. Oficialmente denominada "Continuación Voluntaria en el Régimen Obligatorio", esta opción permite a ex-trabajadores bajo la Ley 73 realizar aportaciones voluntarias para incrementar su promedio salarial y acumular semanas de cotización adicionales.

Según el sitio oficial del IMSS, para inscribirse en la Modalidad 40, el interesado debe tener al menos 52 semanas cotizadas en los últimos cinco años, no estar en relación laboral formal y elegir un salario base de cotización (SBC) entre 1 y 25 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA) diaria.

En 2025, la UMA diaria se ubica en aproximadamente 108.57 pesos (valor de 2024, ajustado por inflación; para 2025, se estima un incremento a alrededor de 115 pesos según proyecciones del INEGI y la Secretaría de Hacienda).

Así, el SBC máximo sería de unos 2,875 pesos diarios o 86,250 pesos mensuales.

El atractivo de la Modalidad 40 radica en su potencial para elevar la pensión. Por ejemplo, si un trabajador cotizó la mayor parte de su vida con salarios bajos, como el mínimo (alrededor de 7,467 pesos mensuales en 2025 para la zona general), su pensión promedio podría ser de 8,500 a 10,500 pesos mensuales. Al inscribirse en la Modalidad 40 con un SBC alto, las cotizaciones voluntarias "diluyen" el promedio bajo de los últimos cinco años, incrementando el monto final.

Sin embargo, esto no es un atajo mágico: cada mes de cotización voluntaria cuesta el 16.5% del SBC elegido (cubriendo cuotas obrero-patronales para seguro de invalidez, vejez y cesantía), más el 5% para retiro y vejez, totalizando hasta el 21.5% aproximadamente.

Para un SBC de 30,000 pesos mensuales (necesario para aspirar a una pensión de 20,000 pesos), el pago mensual sería de unos 6,450 pesos, sumando 387,000 pesos en cinco años – una inversión significativa que no garantiza retornos inmediatos.

Es en este punto donde la ambición se cruza con el fraude. Miles de aspirantes a jubilados son engañados por promotores que prometen pensiones "superiores" bajo la Modalidad 40, cobrando honorarios exorbitantes por "gestión". Estos estafadores exigen pagos iniciales (de 5,000 a 20,000 pesos o más), una porción de los primeros meses de pensión (hasta tres mensualidades) y, en casos graves, acceso al saldo de la AFORE o incluso fondos de vivienda del Infonavit.

Según alertas del IMSS emitidas en 2025, estos "gestores" operan mediante redes sociales, llamadas telefónicas o despachos falsos, utilizando documentos apócrifos con firmas falsificadas de funcionarios como el director general.

Un caso reportado involucra una red que exigía depósitos para "activar" pensiones altas, resultando en pérdidas de hasta 100,000 pesos por víctima. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) ha documentado cientos de quejas anuales por estos fraudes, donde los afectados firman contratos leoninos que los obligan a ceder derechos o pagar comisiones perpetuas.

La realidad técnica desmonta estas promesas.

El cálculo de la pensión bajo Ley 73 no se basa solo en las últimas cotizaciones, sino en el promedio de las 250 semanas previas. Si un trabajador de 65 años cotizó con salario mínimo y opta por Modalidad 40 con SBC alto, debe cotizar al menos cinco años para impactar significativamente el promedio.

Pero el tiempo juega en contra: al retrasar la jubilación a los 70 años, el período de cobro se acorta drásticamente. Según datos del INEGI para 2025, la esperanza de vida promedio en México es de 75.5 años, con variaciones por género: 72.6 años para hombres y 79 años para mujeres (ajustados por impactos post-pandemia y factores socioeconómicos).

Para un hombre de 70 años, el pronóstico de vida restante es de apenas 5-7 años en promedio, pero considerando la mortalidad acelerada en grupos de bajos ingresos (donde prevalecen estas estafas), podría reducirse a 2-4 años.

Veamos un caso práctico con números reales.

Supongamos un trabajador hombre de 65 años con 1,250 semanas cotizadas al salario mínimo (7,467 pesos mensuales). Su pensión estimada, usando el simulador oficial del IMSS, sería de unos 9,000 pesos mensuales (aproximadamente el 80% del promedio salarial, ajustado por incrementos anuales). Si se jubila inmediatamente, cobraría esta cantidad por el resto de su vida. Ahora, si cae en la trampa y opta por Modalidad 40 con SBC de 30,000 pesos mensuales, pagaría 6,450 pesos al mes en cuotas (21.5% del SBC).

En cinco años, invierte 387,000 pesos (sin contar inflación). Al jubilarse a los 70, su nuevo promedio salarial podría elevar la pensión a 18,000-20,000 pesos mensuales. Sin embargo, con una esperanza de vida de 75.5 años, cobraría por solo 5.5 años en promedio (66 meses), totalizando 1,188,000-1,320,000 pesos. Descontando la inversión inicial (387,000) y posibles honorarios fraudulentos (digamos 50,000), el neto es de 751,000-883,000 pesos – apenas un 20-30% más que jubilarse inmediatamente y cobrar 9,000 por 10.5 años (75.5 - 65 = 10.5 años, 126 meses: 1,134,000 pesos brutos).

Pero el escenario empeora con riesgos adicionales. Si el gestor exige el saldo AFORE (promedio de 150,000-300,000 pesos para trabajadores de salario mínimo con 30 años de cotización, según Consar), la pérdida es irreversible. Además, fraudes como el "coyotaje" –intermediarios ilegales que prometen retiros exprés– pueden invalidar semanas cotizadas o exponer a sanciones penales por declarar datos falsos, como advierte el IMSS en comunicados de 2025.

Una reciente violación a datos sensibles (data breach) afectó a 20 millones de pensionados, facilitando extorsiones y robos de identidad, según reportes de ciberseguridad.

En lugar de estos riesgos, opciones más seguras abundan. El IMSS ofrece trámites gratuitos en sus delegaciones para jubilaciones, con requisitos claros: edad, semanas cotizadas y documentos básicos. Una vez jubilado, el saldo AFORE se puede retirar en una sola exhibición o en parcialidades, sumado a fondos de Infonavit para vivienda o ahorro. Con estos recursos (potencialmente 200,000-500,000 pesos), un jubilado puede invertir en negocios bajos en riesgo, como un pequeño comercio, renta de propiedades o fondos de inversión regulados por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Por ejemplo, depositar en CETES (Certificados de la Tesorería) ofrece rendimientos del 10-11% anual en 2025, generando ingresos pasivos sin asociarse con extraños.

Colectivos como la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore) recomiendan educación financiera gratuita para maximizar ahorros.

En resumen, la ambición por una pensión elevada, aunque legítima, no justifica exponerse a fraudes que dilapidan el esfuerzo de una vida. El sistema mexicano, pese a sus complejidades, prioriza la gratuidad y la equidad para quienes cumplen requisitos. Al fundamentar decisiones en información oficial –como los portales del IMSS y Consar– y evitar promesas milagrosas, los trabajadores pueden asegurar una jubilación estable.

En un país donde la esperanza de vida se recupera lentamente post-pandemia, priorizar la salud financiera sobre ilusiones efímeras es clave.

Hay que recordar que la verdadera prosperidad surge de la prudencia, no del engaño.

¿O no lo cree usted?

Publicar un comentario

0 Comentarios