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De reojo y con rabia

 ¡Una vergüenza histórica! Crónica del Partido Inaugural México vs. Sudáfrica


Por Rodolfo Herrera Charolet

El pasado 11 de junio de 2026, el Estadio Azteca fue testigo de uno de los espectáculos más vergonzosos que ha dejado el fútbol moderno. Mientras la élite del dinero celebraba en las zonas premium del coloso, miles de aficionados mexicanos —los verdaderos fanáticos— se conformaron con ver de reojo el partido inaugural del Mundial 2026, muchos de ellos de forma casi clandestina.
Los boletos oficiales y de reventa habían alcanzado cifras insultantes: desde 52 mil pesos en las alturas más lejanas hasta los escandalosos 800 mil pesos en asientos VIP. Solo unos pocos privilegiados, aquellos que pudieron pagar fortunas por un asiento, ocuparon las mejores localidades. Vestidos con exclusivas playeras oficiales, disfrutaron del ambiente, el show previo y la cercanía al césped como si el fútbol les perteneciera por derecho de chequera.
Abajo, en las calles, en casas humildes y en algunos bares improvisados, la gran mayoría del pueblo mexicano vivía el partido con el corazón en la garganta y la frustración a flor de piel. Muchos se vieron obligados a buscar transmisiones piratas o señales débiles de canales de paga porque la FIFA, en su infinita arrogancia, impuso severas restricciones a la televisión abierta. El “fútbol para todos” se convirtió en “fútbol para quienes puedan pagarlo”.
Fue una imagen dolorosa y simbólica: de un lado, la minoría acomodada aplaudiendo cómodamente en butacas de lujo; del otro, la pasión popular desbordada, pero contenida, obligada a conformarse con pantallas pequeñas, conexiones inestables y la amargura de sentirse excluida de su propia fiesta.
México jugó, el estadio rugió para unos cuantos, y el resto del país —el México fanático y sufrido— vio de lejos cómo su selección disputaba el partido más importante de las últimas décadas. Una vez más, el negocio triunfó sobre la pasión. Una vez más, la FIFA y los organizadores demostraron que para ellos el aficionado de a pie es solo un cliente secundario.
El Mundial 2026 comenzó con un claro mensaje: el fútbol ya no es del pueblo. Es de quien pueda costearlo.
Y esa herida, difícilmente la olvidará la afición mexicana.
Por fortuna la selección mexicana ganó el encuentro.¿O no lo cree usted?

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